Iba a despedir a mi hijo y a mi nuera en la puerta de mi propia casa cuando, sin mirarme, me dejaron las correas de sus tres mastines en la mano y cargaron las maletas en el coche. “No se olvide,…
Romina me dejó las correas llenas de baba en la mano mientras cargaba su maleta de diseñador al coche. Soy Graciela, 68 años, ex profesora de literatura que recitaba a Borges de memoria. Ellos creen que mi vida se acabó, pero no saben que mi pasaporte sigue vigente. El todoterreno arrancó levantando una nube de … Read more